En Roma no hay sorpresa mejor que la de salir del laberinto de calles que rodean la Fontana di Trevi para darse de bruces con la fuente más famosa de la ciudad.
Descubrimiento de una virgen
La Fontana di Trevi marcaba el lugar donde acababa el Aqua Virgo, o Acqua Vergine, un acueducto construido por Agripa en el año
Las fuentes
En 1453 se construyó una nueva fuente por orden del Papa Nicolás V, que le costeó aplicando un impuesto sobre el vino (los romanos decían con sorne que se llevaba el vino para darles agua). El nombre viene de los tres caminos (tre vie) que convergían en la plaza. La fuente actual fue encargada por el Papa Clemente XII en 1732 y se terminó en 1762. El diseño, inspirado en el Arco de Constantino, se atribuye a Nicola Salvi, con posibles contrubuciones de Bernini, aunque el toque más audaz-combinar una fuente con una fachada palaciega- fue probablemente obra de Pietro da Cortona. Los visitantes que desean volver a Roma lanzan una moneda a la fuente.
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